martes, 16 de agosto de 2011

por qué mi muerte

Sabe que la lucha es cruel y es mucha,
pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina.
Uno va arrastrándose entre espinas,
y en su afán de dar su amor sufre y se destroza,
hasta entender que uno se ha quedado sin corazón.




Los fantasmas me raptaron el cuerpo. ¿Quién podrá quererme, llena de cicatrices? El romance, en todas sus formas y todos sus tiempos, fue ajando el alma, robando cualquier rastro de razón y lógica. ¿Quién va a creerme, con ojos que no miran? Fue casi imperceptible ese reloj desbordando sus tic tac en el amor, tejió el luto más silencioso. ¿Quién podrá amarme a mí y a mis infiernos? ¿Quién podrá sentirme a pesar de mi superficie de yeso? ¿Quién va a entender la miseria de ser frío y de ser niebla? Si una ausencia y la sombra están donde era mi corazón, si las sonrisas son máscaras que esconden el monstruo que soy yo.
¿Por qué mi muerte? ¿Por qué mi soledad? ¿Por qué romper mi cristal interior? ¡Injusto Eros! Renació, su amor renació sin mí, en mi ausencia y su sombra. Me preguntaron por qué no sonreía y respondí que la felicidad me acalambraba la cara, que por eso prefería manterme seria, que por eso rebanaba olvido y no lo tragaba. Cuando los veranos, la luz impúdica y el sol aborrecible pero necesario decidieron hacerse transparentes y cuando el invierno se quedó sin tiempo, fue cuando terminé de consumirme. Ni ese dejo de piel y huesos eran servibles a la existencia, apáticos, todos marcados de pretéritos y hasta antinaturales. Era tiempo ya, la decisión más difícil: ¿por qué mi muerte?


infectada

No logro decidir si la admiración es el camino más seguro
hacia la frustración o hacia la decepción.


Mortales, no me admiren, no me maten.

domingo, 14 de agosto de 2011

ser sin tiempo

Hay caminos que se recorren sin compañía alguna. No implica que sea un capricho más, sino que realmente es condición para madurar ciertos aspectos. Caminar desde la calle Serrano hasta Juan B. Justo, por ejemplo, puede ser uno: 4 cuadras de un millón de pensamientos cuando sólo se es con la noche. Quizás escribir en el 15 yendo para Plaza Armenia, al encuentro con el banco mágico mientras se ruega que Poe haya tenido razón en La carta robada.
Descubrí que no hay templanza. Mi mundo es neurótico, mi mundo es infierno de escritores malditos. Mi mundo, el mundo oscuro. ¿Escribir en una plaza? Cliché... o vestigios de una noche que dejó en suspenso al cadáver exquisito.

sábado, 13 de agosto de 2011

Palermo y sus plazas



En uno de mis intentos de fugarme el mundo, contemplé la posibilidad de ir a esconderme del otro lado de la ciudad: me tomé el colectivo hacia el norte porteño. Palermo, barrio primerizo, zona de promesas, poseedor de tantos bancos encantados y territorios malditos. Opté por el banco de una plaza, el de siempre que hace aparecer y desaparecer mágicamente diferentes paisajes. No tardaron en despertarse las musas, que empezaron a cantarme sus canciones al oído mientras mi mano como poseída garabateaba textos en el cuaderno. Se escribe mejor de ese lado de la ciudad, cuando el mundo asfixia. Hasta se puede acompañar al ritmo literario con unas galletas con chips de chocolate a modo de merienda, o cena. Palermo, donde el mismo cielo gris de toda la ciudad es otro gris distinto, donde duermen mis musas y memorias.

Mundo Bizarro

F: -¿Sabés qué extraño?
E: -¿Qué?
F: -Su panza.

Descubrimos que todos tenemos esos adorables defectos que el otro contempla casi en secreto.

viernes, 12 de agosto de 2011

¿De qué podemos hablar?

En la obra de teatro Tita, una vida en tiempo de tango interpretan la canción de Abel Aznar que se puede escuchar acá (es la última canción que subo, lo prometo). Es de esas letras que se ajustan a algún desencuentro pasado, presente o futuro que tarde o temprano acontece en el pasar de la vida -además, es hermoso el ritmo- y dice así:

Recién te acordás, recién me decís
que estando a mi lado vos eras feliz.
Que hablando podemos volver a entendernos,
volver a querernos, que no me mentís.
Y hablarnos de qué, ¿decime de qué?.
¿Te quedan palabras que yo no escuché?
¿Te queda en los labios algún juramento
que no es un tormento que yo no pasé?

¿De qué podemos hablar,
sin corazón, sin ternura?
Después de tanta amargura,
después de tanto llorar.
El tiempo ayuda a olvidar,
tenemos otro destino...
¡Seguí! ¡Seguí tu camino!
¿De qué podemos hablar?

¿Por qué me mirás con tanto rencor?
No es mía la culpa si fue nuestro amor
un cielo primero, después un tormento,
después un infierno de angustia y dolor.
¿Por qué no te vas, por qué no seguís?
¡Vos nunca a mi lado podrás ser feliz!
¿No ves que en mi pecho yo tengo un vacío,
un miedo y un frío? ¿Por qué no seguís?

martes, 9 de agosto de 2011

polaroid de locura ordinaria

Después dijo que me amaba
y se hundió la Gillete:
sangró, sangró, sangró,
y se reía como loca.
No he visto luz
ni fuerza viva tan poderosa.

lunes, 8 de agosto de 2011

los libros que se leen distinto


To Monica, the most illogical and lovely girl, with affection.

Horacio
27/9/48

sábado, 6 de agosto de 2011

enamorados

Escuchar la radio a las 12:52 a.m de un sábado te lleva a conocer grandes frases del locutor intercanción, en este caso sobre el amor atemporal:


"El amor verdadero no tiene final feliz.
El amor verdadero no tiene final."





(y todos soltamos un ''ahhh'' de ternura inevitablemente)

viernes, 5 de agosto de 2011

Y

Ella llora de madrugada y de día pinta arcoíris de todos los colores.

jueves, 4 de agosto de 2011

la parte peor

Durante la limpieza sentimental, entre ese papelerío escrito de mentiras, un sobre. Inmaculado, con una frase de rouge como epitafio. Lo abriste, el color familiar, la letra de ella. Pero la oscuridad terminó de nublar el cuarto cuando leíste:


"Puedo ser el mal, mi amor. Puedo ser todo lo que quieras que sea. Puedo ser tu Sol, puedo ser tu B, puedo ser fa sostenido, puedo ser tu casa. Pero puedo ser el mal, si así lo quisieras: el veneno más exquisito que degustara tu lengua. Yo puedo ser asesina y ser tu muerte."

miércoles, 3 de agosto de 2011

perdí

No tengo amor, amor, yo no tengo. El vacío, el infinito, el vacío, el corazón. No tengo amor, amor, yo no tengo ni un poco. El infinito es silencio, amor, tu corazón está maldito.
Amor, es maldito y muerde hasta que sangra el alma. Pero es infinito el silencio, el alma, la soledad sangra. Nuestra muerte es vacío, es soledad, muerde. No tengo amor, amor, yo no tengo. Puedo morderte el corazón, maldito que sangra. Puedo enfermar de amor, amor, porque no tengo amor, tu corazón está maldito. El infinito me salva del vacío, el corazón, lo que sangra.
No tengo amor, amor. El olvido, la muerte, la nada. Tengo nada, amor, no tengo amor. Podés olvidar la muerte de la nada, el silencio. Es infinito el corazón maldito, el alma descarozada. Carozo, amor, no tengo. Tu corazón que sangra de muerte, de silencio, de alma. Calla del infinito que es muerte, que es amor, que es vacío.
No tengo amor, amor, yo no tengo ni un poco tuyo. No soy más que vacío, un corazón que sangra infinita ausencia, que muerde recuerdo. Pero la nada es, amor, que el olvido es muerte, es silencio. Callé tu amor, que es vacío, que es muerte, que sangra. No tengo amor, amor: dejaste soledad, olvido, el corazón maldito, nada.

lunes, 25 de julio de 2011

admirar tus cielos

Cuando era chica, acostumbraba viajar acostada en el asiento trasero del auto. Así podía mirar para arriba, y a través de la ventanilla, hacer otro camino diferente a ese de los semáforos terrestres. Hacía juegos sobre cuánto faltaba, por qué parte de la ciudad estaba, cerrar los ojos cuando pasabamos cada una de las enceguecedoras luces colgadas como faroles eléctricos. Irónicamente, es mi cable a tierra ese cielo escondido que los presurosos porteños tanto dejan de lado: ahí, en esas calles del centro, donde se escapan tantos diseños enramados como también molduras históricas que lloran memorias.
Todavía conservo "mi cable a cielo". Mientras espero en la parada a la salida de la facultad, me pierdo entre ese millar de gotas verdes sobre mi cabeza que hacen sonar al viento; en el colectivo yendo para el centro me distraigo con esas cúpulas oxidadas que vivieron tantos cielos. Si bien les conservo un respetuoso temor a los balcones de los departamentos, no puedo obviar la hermosa vista aérea que proveen ni evitar acercarme tímidamente a la baranda para espiar la otra perspectiva.
En resumen, cualquier asiento o banco que posea la virtud de permitir subir los ojos hacia esa acuarela que tiñe tantos paisajes es lo único que a veces tenemos. Dependiendo del sitio de la ciudad en el que se encuentre el mueble, va a tener una visión con distinto encanto. Podría jurar que hay un banco en Plaza Armenia que hace aparecer y desaparecer partes del lugar con trucos de magia. En el Parque Rivadavia y el Centenario, hay otros tres bancos hechizados ubicados al azar de quien los busque; y también en Paseo la Plaza hay embrujos de amores perdidos y reencontrados en los asientos de planta baja donde se filtra la luz entre los jazmines de primavera.
Todo sea por admirar al gran telón. Bastan cinco segundos para sentirse ínfimo ante el universo y gigante a la vez. Esos cielos que son míos, y fueron suyos y hoy son tuyos, y hasta quizás un día sean nuestros y de ellos.
Todavía, cuando puedo, me acurruco en la parte de atrás del auto y veo pasar tus cielos.

viernes, 22 de julio de 2011

ser silencio

Podés creerme o asesinarme: el amor es atemporal.

lunes, 18 de julio de 2011

carta al incógnito

Mi amor:
Te prometí no escribirte, pero no voy a poder cumplir tal cosa. Las palabras brotan de mi boca, y no es que sea potus, pero tengo la repentina necesidad de aclararte tantas vegetaledades:
Corazoncito, para empezar esta carta no ignoro que te haya causado un profundo dolor. No es que haya querido lastimarte esa vez que te tuve que llevar al hospital, te juro que pensé que eso no estaba tan afilado cuando se me resbaló el mango del cuchillo enjabonado sobre tu pie derecho cuando estabas en ojotas.

En segundo lugar, también tengo que considerar tu grave falta de atención a mi persona. Si bien sé de todas tus pequeñas atenciones, como esa vez que te pusiste vos ese perfume de mujer que me gusta tanto cuando volviste del trabajo para sorprenderme. Más allá de eso, nunca le recomendaste mi trabajo a Patricia a pesar de que la visitás tantas veces. Pero no me quiero ir por las ramas, no tengo intención de reprocharte pero sí de pedirte perdón por lo que pasó con tu hermano el fin de semana que te fuiste a Mar del Plata por trabajo. Tenías razón cuando decías que con una copa de vino ya no me acordaba de nada.
Mi cielo, tengo que confesarte también que no eran tus palabras tiernas y tus ojos melancólicos los que subían la fiebre a mis mejillas cuando salimos la primera vez. Supongo que esto también justifica la duradera ausencia que cometí los días posteriores a nuestro encuentro secreto. No eran mis padres ni ningún severo castigo los que me prohibieron verte durante tanto tiempo, era la escarlatina que me había contagiado mi hermano y que te contagié a vos en uno de nuestros apasionados besos de aquella vez. Te pido mil perdones, pero es una historia vieja y no creo que le des mayor importancia a esta altura.
También quiero que sepas que el vestido carísimo que me regalaste para mi cumpleaños, el celeste con detalles negros, no me gustó para nada, no lo usé esa vez que salí con las chicas y gracias a Dios no me fue el talle. De hecho, tampoco se me voló de la terraza en una tormenta ni se quedó en la copa del árbol del vecino: se lo di como regalo de cumpleaños a Margarita, mi tía abuela.
Por último, necesito pedirte perdón por haberte causado tal malestar durante la cena del otro día. Necesito que sepas que no te creí cuando me dijiste que eras celíaco y que te mentí cuando te dije que había preparado minuciosamente la cena sin gluten.
Amor mío, sé que me vas a entender y que vas a poder perdonar todas estas fallas que cometí en nuestro amor. Sé que tu hermano lo va a entender, que pronto vas a poder volver a caminar y que, con mucha suerte, vas a recibirme en tus brazos de nuevo. Quiero que sepas que te amo y que lamento mucho haber acelerado tanto el auto cuando te vi en esa esquina. Espero que te mejores pronto, dulce mío. Siempre voy a estar en casa esperándote.





Tu amor

domingo, 17 de julio de 2011

ella se puso de mal humor por la proximidad del día del amigo

X dice:
*jaja
*ya te va a llegar
*no desespereis
*y buen lo del día del amigo.. es un día comercial euge
*qué tanta importancia
*día del amigo es el de todos los días
*no el del 20 de julio nada más
eugenia dice:
*esa es la excusa que las personas que tienen amigos le dan a los que no los tienen

jueves, 14 de julio de 2011

tighter

- Puedo bancarte en muchas de tus locuras. Si en una madrugada sentís que el mundo está mal, que está todo mal, podés llamarme y hablar conmigo toda la noche.

martes, 12 de julio de 2011

Martes

Puse el despertador, lo apagué. Soñé con mi viaje a París otra vez, un sueño mezclado con zombies (supongo que porque miré una película de zombies a la noche). Me levanté una hora y media después de lo previsto con una extraña congestión. Me lamenté de haber retrasado mi amanecer por la cantidad de tarea que acumulé por tres meses y que me había propuesto hacer hoy. Tenía gusto a sangre en la boca cuando me percaté de que mi súbito despertar probablemente era causa del sangrado de mi nariz. Temí por mi conciencia y el solipsismo del lugar cuando tuve en cuenta la chance de desmayarme. No, no me desmayé aunque hubiera sido una buena anécdota. Sólo me quedó el gusto a sangre en la boca y unas manos perezosas para escribir mi tarea.

lunes, 11 de julio de 2011

wouldn't it be good?

I got it bad,
you don't know how bad I got it.
You got it easy,
you don't know when you got it good.
It's getting harder,
just keeping life and soul together.
I'm sick of fighting,
even though I know I should.
The cold is biting,
through each and every nerve and fibre.

My broken spirit is frozen to the core.


Don't wanna be here no more.
Wouldn't it be good to be in your shoes?
Even if it was for just one day?

Wouldn't it be good if we could wish ourselves away?


You must be joking,
you don't know a thing about it.
You've got no problem,
I'd stay right there if it were you.
I got it harder,
you couldn't dream how hard it got it.

Stay out of my shoes,
if you know what's good for you.


The heat is stifling,
burning me up from the inside.
The sweat is dripping from each and every pore.
Don't wanna be here no more,
don't wanna be here no more.

Wouldn't it be good to be in your shoes,
even if it was for just one day?
Wouldn't it be good if we could wish ourselves away?

Wouldn't it be good to be on your side?
The grass is always greener over there.

Wouldn't it be good if we could live without a care?

sábado, 9 de julio de 2011

timing

No puedo escribir. En breve lo voy a hacer.

revoluciones

Y ahora estás en mi lista de promesas a olvidar... todo arde con la chispa adecuada. (No sé distinguir entre besos y raíces, no sé distinguir lo complicado de lo simple)

todavía


put your hands in my head and come with me, we'll find another end.

jueves, 7 de julio de 2011

sapiencia francesa

En una película francesa de Europa Europa (Ah, c'était ça la vie!), escuché un diálogo entre dos hombres que decía más o menos así:
-¿Mal de amores?
-Sí.
-¿Te dejaron?
-Sí.
- Bien, si es una historia importante, no te resignes. Guárdate ese estúpido orgullo masculino en el bolsillo y aférrate a la felicidad. Hace poco tiempo parecía que la habías encontrado.

where is my mind?

¿2 noches insomnes?


Sí.

viernes, 1 de julio de 2011

temores

Me temo que mi precaria literatura se quedó en eso: la mediocridad.