sábado, 13 de agosto de 2011

Palermo y sus plazas



En uno de mis intentos de fugarme el mundo, contemplé la posibilidad de ir a esconderme del otro lado de la ciudad: me tomé el colectivo hacia el norte porteño. Palermo, barrio primerizo, zona de promesas, poseedor de tantos bancos encantados y territorios malditos. Opté por el banco de una plaza, el de siempre que hace aparecer y desaparecer mágicamente diferentes paisajes. No tardaron en despertarse las musas, que empezaron a cantarme sus canciones al oído mientras mi mano como poseída garabateaba textos en el cuaderno. Se escribe mejor de ese lado de la ciudad, cuando el mundo asfixia. Hasta se puede acompañar al ritmo literario con unas galletas con chips de chocolate a modo de merienda, o cena. Palermo, donde el mismo cielo gris de toda la ciudad es otro gris distinto, donde duermen mis musas y memorias.

1 comentario:

  1. Palermo, donde borges caminaba, y tramaba...

    Entonces no debe haber mejor lugar.

    Yo también me hago Palermo.

    Beso

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yo quiero saber...